Las reacciones en las redes sociales no se han hecho esperar. Algunos tildan de "traidor" al jugador, por no comprender que el club que le ha dado la oportunidad de jugar en primera división pasa por problemas económicas y no dispone del dinero para pagar en los plazos que corresponde. Y más aún sabiendo que, según el club, los plazos para pagar lo adeudado ya quedaren establecidos en una reunión con los capitanes. Otros defienden a Álvaro a capa y espada. Yo soy de estos. El planteamiento es muy simple: si a ti no te pagasen en tu trabajo, ¿qué harías? Denunciarías...
Pues en el fútbol pasa lo mismo. Al fin y al cabo, los jugadores son meros trabajadores, y si no se les paga 1) no van a querer seguir en la empresa (no-renovación) y 2) van a denunciar, porque es lícito que quieran cobrar lo que les pertenece.
Y el que vea a los jugadores, por muy canteranos que sean, como tíos que "sienten los colores" debe quitarse la venda de los ojos. Eso ya no existe - desgraciadamente.
No se han llevado bien las cosas como suele pasar muy a menudo ultimamente en este club. Veremos como acaba la cosa, pero tiene mala pinta.
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