El 19-N será, o debería ser, un día importante para el Espanyol. Se celebrarán unas elecciones convocadas de cualquier manera, con el peor timing posible, en el momento más inadecuado... pero realmente necesarias. Imprescindibles si no queremos que este club acabe autodestruyéndose. Atónitos, socios y simpatizantes hemos asistido con perplejidad como la actual directiva desmantelaba año tras año el equipo, vendiendo a cualquier jugador que destacase. Por si eso no fuera poco, la deuda ha ido in crescendo hasta alcanzar límites insospechados. Un estadio que nos iba a salir gratis ha dejado un agujero descomunal en la tesorería del club. Hemos podido observar además un claro intento de politizar el club. Y recuerden, fútbol y política jamás deben ir unidos.
Además, los altos cargos se han empeñado en eliminar cualquier rastro de lo que antaño era la joya de la corona de nuestro equipo: la cantera. Dando carta blanca para que el Sr. De la Cruz enchufara a sus amigos como responsables del fútbol base, uno de los mejores (sino el mejor) juvenil de la historia del club, campeón de liga, copa, y finalista de la Copa de Campeones, ha sido desmantelado. El filial, ahora poblado por futbolistas de medio pelo con una edad que impide cualquier posibilidad de salto al primer equipo, es otro ejemplo de la pésima gestión realizada.
Por no hablar de los vergonzosos hechos a los que tuvimos que asistir en aquella semana negra en la que se convocaron elecciones. Rueda de prensa tras rueda de prensa, a cada cual más surrealista. Primero se anuncia la convocatoria de comicios y la dimisión de la actual directiva, después aparece nuestro venerable presidente-anciano Ramón Condal, sorprendiendo a propios y extraños anunciando que se vuelve a presentar, y finalmente, en el último giro final, y gracias a la presión de los cientos de "twisteros" pericos, decide revocar su decisión, sólo para poner al frente a otra marioneta, el Sr. Collet. Y podríamos seguir con esta interminable lista de desmanes, entrando a fondo en el tema de las plusvalías, pero creo que es una pérdida de tiempo.
Demasiadas cosas. Demasiados fallos, demasiada corrupción, demasiados amiguismos. Demasiada opacidad. El Espanyol necesita un cambio. Un cambio real.
A pesar de que ha pertenecido a la actual directiva, el Sr. Oliveró ha comprendido que esta institución necesita dar un giro radical para subsistir. Ha entendido que sin transparencia no podremos avanzar, que sin el apoyo de la gran mayoría de la masa social el Espanyol no puede seguir adelante. Y, en consecuencia, ha actuado.
Algunos pueden decir que Oliveró no representa el tan ansiado cambio, pues viene de donde viene. Pero le diferencian varios factores. El primero, que tan sólo lleva 3 años al frente del área económica del club. El segundo, que poco podía hacer ante como dirigían el equipo Dani y sus secuaces. El tercero, que ha integrado a la APMAE en su candidatura. Su victoria representaría el poder del socio, del pequeño accionista. Su derrota equivale a la debacle y al mayor cisma en la historia del Espanyol. 15 personas con acciones no pueden vencer a miles de pericos de base, que desean el cambio.
Por el bien del Espanyol, hay que dar media vuelta y retornar a nuestros orígenes. La pasión, el sacrificio, la cantera... no todo está perdido. Nadie dijo que iba a ser fácil, pero nada es imposible.